La lluvia de tinta: hojas impresas suspendidas del techo del vestíbulo de la Biblioteca Municipal de Guayaquil
Exposición · Biblioteca Municipal de Guayaquil

De la tinta
a la huelga

Prensa obrera y conciencia en Guayaquil (1895-1925)

“La circulación multiplicada del escrito impreso ha transformado las formas de sociabilidad, permitido nuevas ideas y modificado las relaciones con el poder.”CHARTIER, 1992

A finales del siglo XIX en Ecuador, una forma particular de liberalismo, el liberalismo radical encabezado por Eloy Alfaro, impulsó el desarrollo de distintas sociedades integradas por artesanos y trabajadores urbanos, quienes comenzaron a organizarse en función de sus intereses, necesidades y actividades laborales. En este contexto, estos trabajadores y trabajadoras adoptaron para sí mismos la categoría de obreros y conformaron una serie de sociedades mutualistas orientadas a la protección y representación de sus intereses.

Estas organizaciones fueron mutando hasta convertirse en los primeros sindicatos del país, sindicatos que se atrevieron a sostener distintos tipos de huelgas. Así, en noviembre de 1922 se lanzaron a sostener durante unos cuantos días una huelga general que a su vez mantuvo un control absoluto sobre la ciudad, a través de las decisiones colectivas de la Gran Asamblea de Trabajadores de Guayaquil. Aquí su historia.

I

Prensa y pensamiento

La prensa como máquina · la prensa como acto de producción · la prensa como método de comunicación

Las sociedades obreras con principios mutualistas se constituyeron en espacios de solidaridad, protección y representación de los trabajadores, al tiempo que contribuyeron a la configuración de nuevas formas de identidad y organización. Paralelamente, a finales del siglo XIX e inicios del siglo XX se produjo un creciente desarrollo de la prensa obrera como espacio de información, expresión, organización y circulación de ideas.

Muro con grabados de imprentas y la cabecera de El Telégrafo
1880 – 1898

Los primeros periódicos mutualistas

Previo al periodo liberal, las organizaciones mutuales difundieron periódicos informativos: El Trabajador (1880), de la Sociedad de Artesanos Amantes del Progreso; El Obrero (1890-1892), de la Sociedad Tipográfica de Auxilios Mutuos; y en 1898 la Sociedad de Vivanderos publicó La Voz del Vivandero.

Imagen: ambientación de la sala (referencia). Falta el escaneo de cada portada.

Collage de cabeceras: La Idea, La Nación, Ecos del Guayas, El Comercio de Guayaquil
1903 – 1924

Imprentas propias

Las sociedades adquirieron imprentas con fondos propios y usaron las de organizaciones hermanas. Así nacieron Confederación Obrera (1906-1924), El Obrero del Siglo (1903-1916), El Tipógrafo (1907-1921) y El Cacahuero (1909-1923), con estatutos, acuerdos, principios y discusión ideológica.

Imagen: muro de cabeceras de la ambientación.

El tendedero obrero: portadas colgadas de cuerdas
1913 – 1918

El tendedero obrero

El 1º de mayo (1913-1916) promovía la fiesta del trabajo y la unión de los agremiados. Acción Social (1916-1918), revista de la Junta Organizadora del Segundo Congreso Obrero, se imprimía en la Confederación Obrera del Guayas, a cargo de Juan E. Naula.

Instalación: El tendedero obrero.

Recortes de prensa: La huelga obrera y El crimen nefando del 15 de noviembre
1920 – 1923

Prensa ideológica y de combate

La Bandera Roja (1920, y una edición el 1º de mayo de 1922), El Proletario (septiembre 1920 – agosto 1921), Alba Roja (único ejemplar, 18 de septiembre de 1921), El Hambriento (1923) y Tribuna Obrera (1923-1925), de la Asociación Gremial del Astillero.

Imagen: recortes de la ambientación.

Falsas cajas de luz: cubos suspendidos con portadas impresas
Octubre y 4 de noviembre de 1922

El Cacahuero y la huelga

La Sociedad Cosmopolita de Cacahueros Tomás Briones lanzó dos ediciones de El Cacahuero: la de octubre de 1922, con principios, fines y la adhesión a la FTRE, y la del 4 de noviembre, que llamó con más fuerza a la huelga general.

Instalación: Falsas cajas de luz (12 cubos).

Panel interactivo La Gran Asamblea de Trabajadores de 1922
15 de noviembre de 1922

Lo que la prensa obrera no alcanzó a contar

Por la lentitud y dificultad de su producción, los periódicos obreros no difundieron la masacre. Fueron El Telégrafo y El Guante quienes documentaron los hechos. Tribuna Obrera reapareció en 1923 para denunciarlos.

Instalación: La Gran Asamblea (panel fotográfico).

Escalera con la línea del tiempo 1895-1925
1895 – 1925

Línea de tiempo

Una escalera de fechas recorre treinta años de organización obrera: desde la Revolución Liberal de 1895 hasta la Revolución Juliana de 1925, cuando parte de las exigencias de 1922 se concretaron y se abrió el camino al Código del Trabajo de 1938.

Instalación: línea de tiempo en la escalera.

Un acto de autogestión colectiva

Estos órganos de prensa fueron gestionados por los miembros de las organizaciones por medio de cajas de ahorro, suscripciones, venta de espacios para anuncios y la continua motivación para adquirir y compartir los ejemplares. Muy pocos lograron sostener sus operaciones de forma continua, pero se convirtieron en el registro de la capacidad organizativa de las sociedades obreras para ocupar un espacio en la esfera pública guayaquileña.

Los periódicos impulsaron los ideales socialistas y anarquistas, junto con mensajes sobre la carestía de los víveres, los alquileres, la moderación en el consumo de alcohol, los hábitos de nutrición, el incentivo a la lectura, el amor libre, el internacionalismo proletario y el antimilitarismo.

Planta del vestíbulo con la lluvia de tinta
La lluvia de tinta. Hojas impresas tiro y retiro, colgadas con hilo de nylon, en la entrada de la Biblioteca. Planta de la instalación.

II

Economía y solidaridad obrera

Subsistencia, condiciones de vida y solidaridad obrera

20.000 → 120.000habitantes de Guayaquil entre 1870 y 1925
+90 %subida del nivel de precios entre 1914 y 1920
60 sucressueldo promedio mensual de un trabajador en 1917
43,05gasto mensual en comida de una familia de tres, según El Guante

El segundo auge cacaotero (1870-1925) dinamizó la economía y atrajo a trabajadores de distintas procedencias. Sin embargo, la crisis cacaotera, la Primera Guerra Mundial, la monilia, la especulación y el desabastecimiento de los víveres encarecieron las condiciones de vida de los trabajadores guayaquileños.

“El nivel de los precios subió en más de un 90 % entre 1914 y 1920. Artículos como la papa, la harina y el azúcar lo harían en más de un 100 %.”

Frente a esto, desde los periódicos obreros se plasmaron iniciativas de cooperación y solidaridad: la adhesión a huelgas propias y solidarias, la liga de arrendatarios, las cooperativas de consumo, la recolección de fondos para emergencias por enfermedad, accidente o muerte, y otras formas de auxilios mutuos.

Cartel monumental Precios del mercado, Precios del azúcar, Matadero público y Precios de la leche
Precios del mercado. Estación 2 de la sala: listas de precios publicadas en la prensa de la época.

Listas de precios publicadas en los periódicos

Tabla 1 · Alimentación promedio de una familia de tres integrantes
DetalleValor $
Desayuno. Café0,05
Azúcar0,05
Pan0,10
Combustible, para todos los menesteres del día0,10
Subtotal desayuno0,30
Almuerzo. Yucas, plátanos, verduras0,15
Queso0,20
Arroz, una libra0,20
Manteca0,25
Sal, especias, cebollas0,05
Subtotal almuerzo0,85
Comida. Fideos0,10
Menestras0,10
Café y azúcar0,10
Subtotal comida0,30
El Guante, 17 de abril de 1917.
Tabla 2 · Artículos de primera necesidad, venta por menor
Ventas por menorValor $
Arroz blanco, 6 libras0,75
Arroz amarillo, cada libra0,12
Manteca extranjera, 1 libra1,25
Manteca serrana, 1 libra1,00
Mantequilla, 1 libra1,05
Papas escogidas, 3 libras0,20
Cebolla colorada, 1 libra0,10
Ajos, 1 libra0,05
Fréjoles surtidos, 1 libra0,20
Lentejas de 1ª, 1 libra0,20
Arvejas blancas, 1 libra0,15
Garbanzos, 1 libra0,25
Mote, 1 libra0,17 ½
Maíz para gallinas, 3 libras0,25
Arroz de cebada, 1 libra0,15
Quinua, 1 libra0,15
Harina de trigo serrana, 1 libra0,25
Harina de maíz, 1 libra0,15
Harina de plátanos, 1 libra0,10
Harina de arveja, 1 libra0,10
Harina de cebada, 1 libra0,10
Azúcar de 1ª, 3 libras0,55
Azúcar de 2ª, 3 libras0,50
Almidón de 1ª, 1 libra0,20
Almidón de 2ª, 1 libra0,15
Maíz morocho, 1 libra0,15
Cebada en cáscara, 1 libra0,10
Cebada pelada, 1 libra0,12 ½
Jora, 1 libra0,15
Café en grano, 1 libra0,30
Café molido, 1 libra0,35
El Guante, 31 de marzo de 1918.

Un peón ganaba regularmente 1,50 sucres diarios y un maestro 3,00; es decir, unos 45 y 90 sucres al mes. A eso había que sumar el alquiler de una vivienda y las medicinas en caso de enfermedad. Las viviendas obreras eran “inmundas covachas”, “casas húmedas, sin aire y sin luz”, y la propuesta municipal de 1915 de un Barrio Obrero no llegó a concretarse.

La Cooperativa de Consumos

Durante la Primera Guerra Mundial la población afrontó el encarecimiento, el desabastecimiento y la especulación. El municipio intentó regular los precios, pero no fue suficiente. La Confederación Obrera del Guayas (COG) inauguró la primera Cooperativa de Consumos el 1 de mayo de 1917, como parte de las celebraciones del Día del Trabajo.

“En conmemoración de esta fiesta universal, se hizo ayer en la mañana la entrega del almacén de víveres de la Cooperativa de Consumos, al Administrador de la Confederación Obrera del Guayas, don Inocencio Villalva.”

Las mismas sociedades obreras eran accionistas: Tipógrafos, Club Guayas, Sombrereros, Asociación Treinta de Julio, Asociación 5 de Mayo, Pintores, Hijos del Trabajo, Carpinteros, Carreteros y la revista La Aurora. El Concejo Municipal cedió un puesto en el mercado provisional y permitió vender más productos que los comerciantes comunes. Con los días, la prensa criticó que los precios baratos habían vuelto a subir. Desde el municipio se creó también una Cooperativa Municipal.

En 1922 surgió desde la burguesía la Unión de Compradores, con accionistas como Juan Illingworth y Francisco Urbina Jado, para lucrar con este tipo de actividad.

Rollo impreso: Ante la especulación, el agiotismo y la carestía de la vida, el proletariado respondió con inteligencia financiera y acción cooperativa
El Recibo de la Supervivencia. Texto de sala sobre la Unión de Compradores y las ligas de arrendatarios.
Pendiente de la hemerotecaPropaganda de cajas de ahorro, avisos de uniones de consumidores y noticias de las cooperativas de consumo. Se insertan aquí cuando tengamos los escaneos de El Guante, La Aurora y la Confederación Obrera.
El Andamio Editorial: estructura metálica con hojas de precios y portadas
El Andamio Editorial. Estructura de andamio industrial con listas de precios y la portada de El Hambriento como pieza central.

III

La mujer en la vanguardia

El despertar de la Aurora

La mujer desempeñó un papel fundamental en el desarrollo de la prensa obrera guayaquileña. En 1916, el Centro Feminista La Aurora lanzó La Aurora, una revista ilustrada mensual dirigida en sus inicios por Agustín A. Freire. Para 1922, la señora Berta de Acuña asumió la dirección, consolidando el protagonismo femenino en la conducción de un medio de amplia circulación.

La revista exaltaba el valor del trabajo y de los trabajadores, la solidaridad y cooperación, la fiesta del trabajo, el empoderamiento de la mujer y la difusión de ideales feministas.

Dentro del anarcosindicalismo se formó el Centro Feminista Rosa Luxemburgo, cuyas integrantes participaron en los sucesos previos y posteriores a la masacre del 15 de noviembre de 1922. En El Proletario, Rosa Marga escribió Clarinadas, sobre la inserción de la mujer en el empleo público.

En el Segundo Congreso Obrero de 1920, las representantes del Centro Feminista La Aurora discutieron una ley de protección a la mujer obrera que incluyera tiempo en el trabajo para dar de lactar. El 13 de agosto de 1921, El Tipógrafo anunció la incorporación de mujeres a la Sociedad.

Sala III El despertar de la Aurora: texto de sala, mueble de consulta y retrato
El despertar de la Aurora. Diseño de la sala: texto mural, retratos a gran escala y mueble de consulta con portadas de La Aurora.

Las portadas de La Aurora

Una galería de portadas enmarcadas recorre el muro de la sala, con una estación multimedia para consultar la revista completa.

Portadas de La Aurora, Guayaquil, en color
La Aurora · Guayaquil. Portada a color, ambientación de sala.
Muro con portadas enmarcadas de La Aurora y estación multimedia
Muro de portadas. Marcos con portadas de la revista y estación interactiva.

IV

La conquista de los derechos y la Gran Asamblea

La conquista de los derechos y la gran huelga de trabajadores

La conquista de las ocho horas de trabajo por decreto ejecutivo de Baquerizo Moreno, en septiembre de 1916, marcó un hecho trascendental para la clase obrera. Dio un cuerpo legal a las demandas de los trabajadores y garantías para mediar con los patronos. En la práctica su aplicación fue compleja: no todas las ocupaciones tenían horario fijo y la remuneración variaba, como en el caso de jornaleros y cacahueros.

“Todo jornalero, obrero, dependiente de tienda, oficina, establecimiento industrial […] no está obligado a trabajar más que ocho horas diarias, seis días por semana y ninguna en los días de fiestas legales.” Ley de 1916

Tras el decreto, los operarios de los carros urbanos y de las panaderías fueron a la huelga para exigir su cumplimiento y mejores salarios.

Muros autoportantes con el título La huelga obrera y fotografías
La huelga obrera. Muros autoportantes en “X” con fotografías, cédulas y textos de sala.

La Gran Huelga de 1922

El 15 de octubre de 1922 se constituyó la Federación de Trabajadores Regional Ecuatoriana (FTRE) con quince organizaciones, en el local de la Sociedad Cosmopolita de Cacahueros Tomás Briones. Su manifiesto, publicado en El Cacahuero, terminaba así:

“QUEREMOS para todos: PAN, LIBERTAD, AMOR Y CIENCIA.”

El 7 de noviembre se conformó en esa misma sede la Gran Asamblea de Trabajadores (GAT). El 13 de noviembre, trabajadoras y trabajadores declararon por primera vez en la región la huelga general. El 14, cerca de treinta mil personas se movilizaron. Durante cuatro días la ciudad estuvo bajo control de los trabajadores, sin un solo asalto.

El 15 de noviembre, los batallones acuartelados abrieron fuego frente a la clínica Guayaquil por orden del presidente José Luis Tamayo. Capelo (1923) registró, de forma incompleta, 112 muertos y 157 heridos.

Planta de la sala con los muros en X y la pared de fotografías y recortes
Planta de la sala. Muros autoportantes en “X”, pared con fotografías y recortes y estación multimedia interactiva.

Después de 1922

La huelga dejó un saldo trágico, pero también un ejemplo de organización y combatividad. En la Revolución Juliana (1925) una parte de las exigencias se concretó: reconocimiento legal de las organizaciones, jornada reglamentada y descanso dominical. Esos logros cimentaron el Código del Trabajo de 1938.

PendienteLínea de tiempo 1895-1925 interactiva (Anexo 1 del guion) y fotografías de la Gran Asamblea para esta sala.